Raskolnikov, Crimen y Castigo.
viernes, 10 de agosto de 2012
sábado, 28 de julio de 2012
Rompiste las cadenas
de mi Edipo.
Arrancaste de un solo
golpe
el tubérculo
andrajoso de mi timidez.
Recorriste mi cuerpo
como una marea
hambrienta,
todo entrega.
Vomitaste tus campos
de arrojo
En mi deshabitado
orgullo.
Descubriste todo en
mí,
todo lo que nunca
había insinuado.
Echaste la luz
a la sombra de valores,
la luz de tus tripas.
Todo te lo debo:
los pasos graves
el tipiado seguro
el brillo de la
muerte
la valentía
el respirar
auténtico,
todo te lo debo.
Cuándo voy a
olvidarte,
¡Ay! elemento de cada
decisión.
Cómo sacarme tus
vestidos
cómo arrancarme la
carne de tu aroma
el celo de tu orgasmo
el núcleo de tus
gestos.
Qué juicio podrá
absolverme.
¡Ay! Mentira de mi
nada
Aurora de tu todo.
Qué juicio,
si aplasté a la
ternura
humillé a la grandeza
Estafé a la simpleza.
Qué juicio…
Qué juicio será el
que sentencie.
domingo, 8 de julio de 2012
Un paseo, todo fue un gran y exquisito paseo.
En él te descubrí y aprendí a quererte,
en él también aprendí a
alejarme.
Porque el viento, en los paseos de otoño,
remueve las hojas
modificando los caminos.
Eso es lo que fuimos,
un excelso paseo de otoño.
Un otoño que asomaba sin fronteras
a la mirada candorosa
de nuestras esperanzas.
Dónde doblar las
reglas de la vida? Nos preguntábamos entusiasmados.
Pero la vida nos
dobló a nosotros.
Y a la vuelta,
a la vuelta de
nuestra esquina
todo fue desencuentros.
Desencuentros desgarrantes,
desencuentros del calor donde se funde la angustia
y se hace mármol.
Mármol de estatua inconmovible,
mármol de
frustración.
Pero ahí nos
sentaremos,
en esa piedra, junto a la barranca
a recrear nuevas esperanzas,
por esos nuevos
caminos,
esos nuevos caminos
de las hojas de otoño.
Te extraño porque ya te olvido,
te olvido
en el recuerdo venidero.
Porque así son las curvas de la vida,
signadas de frustraciones.
viernes, 13 de abril de 2012
martes, 10 de abril de 2012
Camino hacia la tristeza
inevitable.
¿qué me guía?
Tal vez
un motor de desgracias.
Tal vez
el músculo
de mi existencia.
Pierdo las monedas
que caen
en la arena.
Pierdo
la voz
de vos.
Es de nada el material (porque es de todo)
que me une
y no lo encuentro.
Es tarde en la luna
en las paredes
del lívido cubo.
Es lívido el libido
cuando se alejan los aromas.
Te amo
y se me pierde,
se me pierde en los abrazos
que aprieto
y me ahorcan.
Te amo
y toda la vida
me abandona.
¿para qué?
Tal vez
para que me encierre
en esta celda sin límites;
te extrañe,
y me desgarre la insatisfacción.
O
tal vez
porque si.
sábado, 10 de marzo de 2012
http://www.mariajimenadominguez.blogspot.com/
Que el cimiento de la idea descanse en el cuarto de la imagen.
klamm
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